Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre la Intolerancia Hereditaria a la Frutosa (IHF), o déficit de aldolasa B, y la malabsorción (intolerancia intestinal) de fructosa.

Conclusiones:

La literatura científica revisada coincide en que la Intolerancia Hereditaria a la Fructosa (IHF), o déficit de aldolasa B, y la malabsorción de fructosa, representan desafíos significativos para las personas afectadas por estas patologías debido a la elevada presencia de fructosa en alimentos naturales y procesados. Ambas son afecciones que requieren restricciones dietéticas para controlar los síntomas y prevenir complicaciones. Sin embargo, las dietas restrictivas necesarias para manejar estas condiciones pueden inducir deficiencias nutricionales y afectar a la calidad de vida de las personas afectadas. Se requieren esfuerzos conjuntos en investigación para establecer niveles seguros de ingesta de fructosa, así como para poder ofrecer una adecuada orientación dietética que mitigue los riesgos nutricionales. Para hacer frente a los retos a los que se enfrentan las personas con IHF y malabsorción de fructosa, resulta esencial trabajar en:

• Educación y concienciación. Es necesario concienciar a las personas consumidoras, a los profesionales sanitarios y a la industria alimentaria, sobre los riesgos para la salud de la IHF y la malabsorción de fructosa. Esto ayudaría a mejorar el diagnóstico, el tratamiento y el apoyo a las personas con estas afecciones.

• Orientación dietética. Las personas con IHF o con malabsorción de fructosa deben recibir una orientación dietética personalizada de un profesional sanitario competente. Esto facilitaría que siguieran una dieta equilibrada que satisficiera sus necesidades nutricionales y evitara deficiencias.

• Investigación. Es necesaria más investigación para comprender los mecanismos y el tratamiento de la IHF y la malabsorción de fructosa. Esto conduciría a mejores estrategias de diagnóstico y tratamiento para estas afecciones.

• Información alimentaria. La falta de evidencias científicas suficientes respecto a los niveles mínimos de ingesta de fructosa que resultan seguros para las personas con IHF o con malabsorción de fructosa, hace que la restricción dietética juegue un papel determinante, especialmente en las personas con IHF. Por ello, medidas de gestión como la inclusión, en el etiquetado de los alimentos, de información sobre el contenido de fructosa y sus fuentes son muy relevantes, ya que facilitarían a las personas afectadas por estas patologías que pudieran evitar el consumo de alimentos que contengan fructosa. La falta de esta información en el etiquetado, especialmente de alimentos procesados, plantea un riesgo directo de ingesta accidental, con consecuencias que van desde síntomas gastrointestinales hasta complicaciones graves en el caso de la IHF. Este etiquetado sería clave para permitir a las personas consumidoras realizar elecciones informadas sobre los alimentos que compran y consumen y, por tanto, para el adecuado seguimiento de una dieta adecuada restrictiva de fructosa

El hecho de que no existan evidencias científicas suficientes respecto a los niveles de ingesta de fructosa que resultan seguros para las personas con IHF o con malabsorción de fructosa, hace que los límites de detección y cuantificación de las técnicas analíticas puedan ser un valor de referencia para poder establecer las condiciones de empleo de una posible mención sobre ausencia de fructosa, y sus fuentes, en el etiquetado de los productos alimenticios, de un modo similar a las establecidas para la lactosa (AESAN, 2019). En España se cuenta con laboratorios acreditados, conforme a la norma UNE-EN ISO/IEC 17025:2017, para el análisis de fructosa mediante diferentes técnicas que permiten cuantificar un 0,05 % de fructosa en alimentos, e incluso concentraciones inferiores en ciertas matrices. Teniendo en cuenta que la restricción dietética juega un papel determinante para prevenir los problemas asociados a la IHF, poder basar una posible mención relativa a la ausencia de fructosa y sus fuentes en el etiquetado de alimentos, en los límites de detección y cuantificación más bajos posibles, ofrecería una mayor garantía de seguridad para las personas afectadas. Las técnicas analíticas empleadas con este fin deberían ser robustas, estar acreditadas conforme a la norma UNE-EN ISO/IEC 17025:2017 para su aplicación a distintos tipos de matrices alimentarias y ser de uso generalizable por los laboratorios que prestan servicio a la producción y al control oficial de alimentos. El etiquetado adecuado de los alimentos, la educación, la orientación dietética y la investigación son esenciales para abordar estos retos y mejorar la salud y el bienestar de las personas con IHF o con malabsorción de fructosa..

Consulta y/o descárgate el informe completo aquí

¡Haz que se conozca!